El Karma – ¿Ley o engaño para esclavizarnos?

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Este ensayo es una tentativa de explicar uno de los aspectos más desconcertantes de la experiencia humana:

Si no fuese un desafío lo bastante difícil, interpretaré algunos pasajes del Apocrifón de Juan, un texto que presenta material sobre los Arcontes, único en el corpus de escrituras gnósticas.

La palabra sánscrita karma significa ”acción”, pero más exactamente ”activación”, el modo en que una acción conduce a otra en una reacción en cadena, en cada acto en la cadena activa el siguiente.

Mi objetivo es mostrar que los gnósticos tenían una visión extremadamente sofisticada del auto-engaño humano, sobre todo en cuanto a moralidad y responsabilidad.

El hinduismo y el budismo se refieren a la ”la ley del karma” como si fuese una fórmula obligatoria de alguna manera implementada por las autoridades cósmicas, o quizás debido a una cerrada repetición de intercambios de energía en el universo.

De acuerdo a la definición habitual, la ley del karma asegura que cada acto retornará finalmente a su hechor de un modo equivalente.

El bien retornará con algo bueno, el mal con algo malo. La lay funciona a través de todos los acontecimientos en el curso de la vida, un proceso aparentemente inexorable del destino, y se extiende más allá de los límites de la mortalidad. Las condiciones sufridas o disfrutadas en esta vida son debidas a acciones en una vida enterior.

El karma es a veces llamado “la ley moral de causa y efecto”

Se la supone establecida para animar a hacer buenas obras, hechos afectuosos y para apartarse de las acciones malas, dañinas y destructivas. La formulación cristiana es ”lo que usted siembra, usted cosecha”.

Sin Retribución

La función compensadora del karma es a veces llamada la retribución kármica, es decir, un reembolso.

Una persona que hace daño a otros sufrirá el justo castigo, en el hinduísmo y el budismo, las enseñanzas sobre el karma son inseparables de la hipótesis de la reencarnación.

Generalmente se cree que el karma debe actuar a través del tiempo, abarcando muchas vidas, porque es un principio universal.

Éste es un elevado concepto de la moralidad, implica que cualquier acción emprendida por una persona cuando está viva tendrá repercusiones después de que ella muera, y finalmente rebotará sobre el hechor que ha nacido de nuevo, para bien o mal.

De esta forma, hay un poder aleccionador de largo plazo en la doctrina del karma, la reencarnación misma de un asunto complicado.

La veracidad de la retribución kármica depende de si se asume que las vidas sucesivas realmente demuestran un patrón de causa y efecto. Esta premisa puede ser imposible de verificar, dejando a la ley del karma incierta sobre algo que permanece no demostrado, si es que no improbable. Sin embargo, hay un modo simple de explicar porque se invoca la reencarcación cuando la doctrina del karma es promulgada.

En la realidad normal, el karma no es demostrable y no coincide con los hechos palpables, es algo no se puede evidenciar y no está apoyado por los hechos de la experiencia humana.

El karma desafía el sentido común y choca bruscamente contra lo obvio

En los asuntos humanos, es indiscutible que la gente frecuentemente hace daño sin que reciba un daño a cambio, y las buenas acciones suelen no ser recompensadas, o, como un cínico dijo, “ninguna buena acción queda sin castigo”.

Éste es un hecho claro y brutal de la vida que debe ser ignorado por un acto consciente de negación.

La evidencia desnuda de la experiencia hace obvio que la compensación kármica es puro cuento (bullshit). La gente de vez en cuando consigue lo que merece, por supuesto. Y es más satisfactorio cuando esto sucede. Muchísimas películas de Hollywood basan su atractivo sobre esta perspectiva. Pero por regla general, ése ciertamente no es el caso, y no es algo con lo que se debe contar.

En tales casos, sin embargo, no resulta necesario suponer que funciona una enorme ley impersonal del karma. La gente toma venganza o ejerce la violencia recíproca. Ninguna ley cósmica se requiere allí.

De allí la referencia a la reencarnación

Si no puedo mostrarle cómo la acción hiriente de una persona es compensada con un daño equivalente hecho a aquella persona, porque no es evidente en el curso de los asuntos humanos, entonces volveré fácilmente al escenario de las vidas sucesivas:

Este es un ejemplo de lo que los existencialistas llaman mauvaise foi, mala fe, es decir, creer o pretender creer algo que usted sabe que no es verdadero, para alguna segunda intención, a modo de consuelo o sentido de la justicia, o simplemente por una completa incapacidad para aceptar la amarga verdad.

El cristianismo y el Islam son religiones cuyos adherentes por lo general no consideran o no aceptan la reencarnación.

De aquí la creencia en la retribución divina que figura tan marcadamente en aquellas religiones: Dios castigará a los malhechores y recompensará el buen comportamiento del fiel, quienes tienden a ser oprimidos y abusados; el juicio divino prevalecerá sobre cada persona e incluso sobre el drama de la Historia. Cristianos y musulmanes se aferran por igual a esta convicción con vehemente intensidad.

Imagine cómo sería vivir sin la garantía de la retribución: presenciar lo que pasa en el mundo, el espectáculo en curso de la injusticia, y renunciar totalmente al consuelo del justo castigo. En las mentes de los fieles, vivir sin recompensa no es una opción. Es una perspectiva terriblemente espantosa. Es intolerable en extremo. Esto destroza la mente y angustia al corazón. Y lo que es peor, abre la entrada al caos moral.

Como no habrá ninguna consecuencia indeseada para mí, puedo hacer lo que me dé la gana, actuando para dañar o beneficiar a otros, de una u otra forma, libre de una acción recíproca sobre mí, de cualquier modo.

Vale la pena notar que las buenas acciones, realizadas con compasión, en una manera benévola y no egoísta, sólo porque se siente bien hacerlas y los resultados para otros son felices y productivos, no requieren ser correspondidas.

Sin reglas dadas por Dios, impuestas por un sistema de recompensa y castigo, ¿por qué alguien haría algo salvo seguir sus propios impulsos egoístas?.

Obviamente, la mala fe en la retribución kármica (puesta en práctica por un dios o por una ley cósmica impersonal, no hace diferencia) tiene un enorme efecto de control sobre el comportamiento humano, manteniendo a la gente en orden. Sin retribución habría una anarquía moral total.

La exposición gnóstica de la influencia arcóntica es una doble contrariedad

El jefe supremo de la colmena de los arcontes, el Demiurgo, es la misma entidad que sería reconocido como el único y supremo y dios creador, si es que la ilusión religiosa insinuada por los arcontes hace su efecto.

El dios de la fe abrahámica existe, por cierto, pero él es un demente depredador alienígena inclinado a engañar y a esclavizar a la Humanidad; tal es la extraña advertencia de los videntes gnósticos en los Misterios.

¿Pero cómo realmente los Arcontes afectan a la especie humana, aparte de las ilusiones infames que ellos pueden engendrar en nuestras mentes?

Mediante otro vector de influencia, ellos usan la falsificación y la simulación para desviar nuestra atención de la realidad del potencial humano, los talentos de nuestra especie como el pensamiento racional y la imaginación, y para distraernos de la presencia de la Naturaleza y del poder sobrenatural que está dentro de la Naturaleza.

Como dijo Castañeda, ellos funcionan como “una instalación foránea” en nuestras propias mentes.

Tanto en términos psicológicos como parapsicológicos, el perfil que los gnósticos hacen de los arcontes es realmente sofisticado, y merece una consideración cuidadosa y respetuosa.

Y si aún sientes que necesitas transmutar tu karma, ten en cuenta de que no existe nadie mas que tu para completar esa tarea, si alguien te dice que limpiará tu karma o que lo hará desaparecer, en mi humilde opinión, sólo esta engañándote y aprovechándose de tu falta de conocimiento.

 

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Zoa_Elohim

About Zoa_Elohim

Hola, mi nombre profesional es Zoa, soy vidente sensitiva y tarotista de nacimiento. Comencé mi camino en este sendero interesándome por las ciencias ocultas y la magia, fue más tarde cuando, por circunstancias de la vida, sin yo esperarlo, me regalaron una baraja de Tarot y desde entonces, pude aprender mas de lo que me había imaginado, tanto del esoterismo como de mi misma. Desde pequeña he tenido ciertas capacidades, como poder predecir a través de mis sueños acontecimientos que después ocurrirán, especialmente si hay algún peligro cercano o tiene que ver con un ser querido. Por otra parte, tuve la suerte de encontrarme con algunas personas en mi camino que me enseñaron sobre el Reiki, que es una de las terapias alternativas orientales (a mi parecer) más beneficiosas, tanto para la sanación y la armonía con uno mismo, como para aprender el manejo de energía y sus maravillosas utilidades y otras terapias alternativas que tienen que ver con el uso del magnetismo para diversos fines. Mis especialidades son los problemas de amor y trabajo, quitar malas energías o trabajos de magia negra que pueden producir todo tipo de problemas y bloqueos, y los rituales de protección. Llevo haciendo esto desde hace 9 años y lo hago porque realmente me hace feliz poder ayudar y orientar a las personas, creo que es mi misión en este mundo, poder ayudar a través de mis conocimientos y lo que he ido aprendiendo, pero no fue hasta hace un par de años que decidí dedicarme a ello de una forma más profesional. Soy una persona muy sincera, asi que probablemente mis lecturas muchas veces no satisfagan a la persona, porque no va a escuchar lo que desean, pero es preferible esto que decir una mentira simplemente para que se marchen felices y al igual que acepto esto, también aseguro que mi nivel de aciertos es bastante alto y la calidad de mi atención satisfactoria. Lógicamente no es fácil confiar en alguien que no conoces, por esta razón creo que es importante que la tarotista a la que consultar, sobre todo por primera vez, sea capaz de hablarte del pasado, ya que así se creará un vínculo de confianza entre la tarotista y tu. Además ¡que no te tomen el pelo! Sí una tarotista o vidente puede ver tu futuro también puede ver tu pasado. Yo por mi parte estoy dispuesta a demostrártelo. Para ayudarte lo único que necesito es tu nombre y la fecha de nacimiento, o una fotografía de la persona, no necesito que me proporciones mas información. Como tarotista utilizo dos barajas habitualmente, la de Marsella por lo general y la Egipcia para preguntas o problemas mas específicos, a través de mis cartas oriento a la persona, tanto física como espiritualmente.